
Comunidades, parroquias, instituciones educativas y las diferentes presencias apostólicas unen esfuerzos para acompañar a las familias damnificadas en distintas regiones del país
La Provincia de Nuestra Señora de Gracia de Colombia ha intensificado sus acciones de solidaridad y acompañamiento a las comunidades afectadas por el sismo ocurrido el pasado 10 de agosto, una emergencia que ha impactado especialmente a diversos territorios del suroccidente colombiano.
En un mensaje dirigido a los religiosos de la Provincia, el Padre Provincial expresó su agradecimiento por las múltiples manifestaciones de apoyo que, desde los primeros momentos de la tragedia, han surgido en las comunidades agustinianas, parroquias, instituciones educativas y demás presencias apostólicas.
Asimismo, destacó con gratitud que ninguna de las comunidades agustinianas ha sufrido afectaciones graves entre sus religiosos, colaboradores o familiares. Sin embargo, recordó que miles de personas continúan afrontando difíciles circunstancias tras perder sus viviendas, bienes materiales e incluso seres queridos.
“Esta realidad nos llama a estar cerca y a responder con generosidad”, afirmó el Provincial, invitando a toda la Familia Agustiniana a hacer visible la caridad cristiana mediante acciones concretas de ayuda y acompañamiento.
Llamado a la solidaridad desde las parroquias y comunidades
Con el propósito de fortalecer la respuesta humanitaria, se solicitó a los párrocos y responsables de capillas promover entre los fieles, campañas de recolección de ayudas económicas y materiales durante las celebraciones litúrgicas y actividades pastorales.
La iniciativa buscó que las comunidades parroquiales conozcan de cerca las necesidades existentes y puedan participar activamente en la atención de las poblaciones afectadas, confiando en que las ayudas llegarán de manera directa y organizada a quienes más lo necesitan.
Obras agustinianas coordinaron apoyos para regiones afectadas
Diversas presencias de la Provincia canalizaron esfuerzos hacia zonas específicas del país:
En el Convento Beato Mariano de la Mata, la generosidad de los hermanos, unida al compromiso de la comunidad educativa del Liceo de Cervantes, hizo posible una campaña de recolección de alimentos y artículos de primera necesidad. Parte de estas ayudas fue entregada al Banco de Alimentos y otra parte enviada a la Parroquia Santa Cecilia, en Pueblo Rico (Risaralda), para su distribución entre las comunidades afectadas por la emergencia.
En el Convento Nuestra Señora del Buen Consejo, los religiosos contribuyeron con donaciones solidarias y continúan impulsando colectas con el propósito de atender las necesidades que persistan y brindar apoyo a los lugares que requieran atención prioritaria.
Por su parte, el Convento Nuestra Señora de Gracia de Bojacá, mediante colectas realizadas con peregrinos, la comunidad parroquial y la colaboración de los hermanos, reunió ayudas que fueron entregadas a la Congregación de las Adoratrices, una de las comunidades religiosas afectadas por la emergencia.
En el Convento Nuestra Señora de la Consolación de Mocoa, la comunidad adelanta una campaña destinada a respaldar al Monasterio de San José, en Risaralda.
Asimismo, los hermanos del Convento San Agustín de Bogotá se unieron a esta iniciativa mediante contribuciones personales orientadas a fortalecer la respuesta solidaria de la Provincia.
En el municipio de Chía, el Convento San Alonso de Orozco, en articulación con la Parroquia Santa Lucía, los hermanos y la comunidad parroquial, lideró diversas acciones de solidaridad encaminadas a la reconstrucción de viviendas y de un templo en Santa Rosa de Cabal y Manizales. Del mismo modo, se hicieron llegar alimentos e insumos a Manizales y Dosquebradas, y se prevé continuar este acompañamiento a comunidades afectadas en Pereira.
En el Convento Santa Mónica, la parroquia, los fieles y la comunidad religiosa aunaron esfuerzos para respaldar las iniciativas de ayuda promovidas por la Provincia.
De igual manera, el Convento Santo Tomás de Villanueva, la Capilla y el Liceo de Cervantes El Retiro desarrollaron campañas solidarias que permitieron canalizar alimentos e insumos al Banco de Alimentos de Bogotá y a la Cruz Roja.
En Barranquilla, el Convento San Juan de Sahagún, los fieles de la Parroquia San Nicolás de Tolentino, la comunidad educativa del Liceo de Cervantes y los religiosos sumaron esfuerzos para apoyar a las poblaciones afectadas. Además, con la colaboración de las Hermanas Agustinas Misioneras, se enviaron alimentos e insumos médicos al Chocó a través del programa En Barranquilla Se Dona Así.
Finalmente, en el Convento Santa Rita de Cascia, la comunidad religiosa contribuyó a la atención de la emergencia, mientras la parroquia continúa desarrollando una campaña de solidaridad para Zarzal, mediante la recolección de alimentos y otros recursos destinados a las familias afectadas.
Cercanía con las Iglesias locales
La Provincia ha mantenido comunicación directa con los obispos de Pereira y Quibdó para conocer de primera mano las necesidades más urgentes y orientar adecuadamente los esfuerzos de ayuda. Asimismo, se ha invitado a los religiosos a compartir información sobre casos especialmente vulnerables o situaciones que requieran atención prioritaria.
La intención es garantizar que los recursos reunidos lleguen de manera efectiva a las comunidades más afectadas y responder con fidelidad al llamado del Evangelio y al carisma de San Agustín.
Un signo de esperanza en medio de la emergencia
Continuaremos informando oportunamente sobre los recursos recolectados, las comunidades beneficiadas y el destino de las ayudas entregadas.
En este tiempo de dolor y reconstrucción, los agustinos renuevan su compromiso de vivir la comunión de bienes como expresión concreta de la comunión fraterna, recordando que el sufrimiento de los más vulnerables interpela a toda la Iglesia.
Mientras continúan las labores de atención y recuperación, la Provincia invita a los fieles a perseverar en la oración por las víctimas, los heridos, las familias que han perdido sus hogares y todas las personas que trabajan incansablemente para llevar alivio y esperanza a las comunidades afectadas.
La Provincia Nuestra Señora de Gracia de Colombia expresa su profundo agradecimiento a todos los hermanos sacerdotes y comunidades religiosas que, con generosidad, espíritu fraterno y sentido de servicio, han respondido a este llamado de solidaridad. Su valioso aporte ha hecho posible llevar esperanza, acompañamiento y ayuda concreta a quienes hoy enfrentan las consecuencias de esta emergencia, siendo un auténtico testimonio de la caridad agustiniana y de la comunión que anima nuestra misión.
«Que nuestra respuesta, sencilla pero generosa, sea un signo de la caridad de Cristo y de la fraternidad que hemos aprendido de nuestro Padre San Agustín.»






