
Nuestra Parroquia Santa Lucía vivió una noche llena de gracia, fe y profunda alegría durante la celebración de la Santa Eucaristía y la Vigilia de Pentecostés del pasado sábado 23 de mayo.
Unidos como comunidad, elevamos nuestra oración al Espíritu Santo, dejando que su fuego renovara nuestros corazones, fortaleciera nuestra fe y encendiera en nosotros el deseo de seguir a Cristo con amor y fidelidad.
Entre alabanzas, adoración y oración, experimentamos la presencia viva de Dios que sigue derramando sus dones sobre su Iglesia. Pentecostés nos recordó que no estamos solos, porque el Espíritu Santo guía, consuela y transforma la vida de quienes abren su corazón a Él.
Que el fuego del Espíritu Santo siga ardiendo en nuestras familias, en nuestra comunidad y en cada alma que busca a Dios.




