Novenas de Aguinaldos

Entre oración y compartir: La alegría de la novena en nuestra Parroquia Santa Lucía

Mientras el sol apenas comenzaba a asomarse, las puertas de la Parroquia Santa Lucía ya estaban abiertas para recibir a una multitud de fieles. Del 16 al 24 de diciembre, nuestra comunidad demostró que no hay cansancio cuando el corazón busca al Señor. A las 5:30 de la mañana, el silencio de la madrugada se
transformaba en oración y júbilo durante la celebración de nuestras Novenas de Aguinaldos.

Fue conmovedor ver llegar a las familias completas: abuelos, padres e hijos desafiando el frío de la mañana para encontrarse frente al pesebre. Estas jornadas no fueron solo un acto de piedad, sino un testimonio vivo de unidad. En cada oración y en cada villancico entonado al amanecer, se sentía la fuerza de una comunidad que camina junta. Para muchos, empezar el día a los pies de Jesús se convirtió en el motor para el resto de sus jornadas laborales y el cuidado del hogar.

Pero la vivencia de la fe no terminaba con la bendición final. Al concluir cada novena, el espíritu de hermandad se trasladaba a las afueras del templo. Gracias a la generosidad y el cariño de los padres de nuestra parroquia, la comunidad pudo disfrutar de un compartir fraterno.

Entre cafés calientes, panes y sonrisas, el frío de la madrugada se disipaba con el calor de la
amistad cristiana. Estos momentos de compartir fueron la oportunidad perfecta para que
vecinos que apenas se saludaban, terminaran estrechando lazos y compartiendo la alegría de
la Navidad como una sola familia parroquial.

Nos despedimos de estas novenas con el alma llena. Santa Lucía ha demostrado que es una
comunidad viva, que madruga para encontrarse con Dios y que sabe compartir el pan con el
hermano.

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